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Proyecto de pulpo hidráulico de concha cerrada y reforzada para lodos y rocas en agua salada

Trabajar en la costa con lodos y rocas exige un pulpo que contenga material fino sin perderlo en el izado, que aguante el impacto de piedra y que no se degrade con el agua salada. Son tres exigencias que tiran en direcciones distintas y que rara vez resuelve un equipo estándar.

El pulpo hidráulico que acabamos de fabricar en Stemm responde a esas tres condiciones a la vez. En este artículo explicamos cómo lo hemos resuelto: el tipo de accionamiento, la geometría de concha cerrada, los dientes sustituibles y el refuerzo antidesgaste.

Un pulpo hidráulico no autónomo: la potencia viene de la grúa

A diferencia de nuestros pulpos electrohidráulicos, este equipo no lleva grupo hidráulico propio. No integra motor, bomba ni depósito en el cuerpo del pulpo. La potencia hidráulica la aporta un grupo externo, que normalmente va instalado en la grúa y que suministra el propio cliente. La conexión entre la grúa y el pulpo se hace mediante conectores rápidos. Esto permite acoplar y desacoplar el equipo con rapidez, sin manipular el circuito ni perder aceite, algo especialmente útil cuando la grúa alterna distintas herramientas en la misma obra.

Al prescindir del grupo integrado, el pulpo concentra su peso en estructura y elementos de trabajo. El cuerpo, las conchas y los cilindros son lo que realmente se enfrenta al material, y ahí es donde hemos puesto el refuerzo.

Concha entera para lodos, dientes para roca

El reto de manipular lodos con un pulpo está en la geometría. Un pulpo de garras abiertas agarra bien piezas sueltas, pero deja escapar el material fino entre ellas. Por eso este equipo es de tipo concha entera: al cerrar, las conchas quedan juntas y forman un recipiente capaz de contener el lodo durante todo el izado. Esa misma geometría tiene que penetrar también en terreno con roca. Para ello, el borde de cada concha lleva puntas de diente que concentran la fuerza de cierre y facilitan la entrada en el material compacto.

Los dientes son sustituibles. Cuando se desgastan, se cambian las puntas sin tocar la concha, lo que alarga la vida útil del equipo y reduce el coste de mantenimiento frente a tener que reparar el borde completo.

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Estructura reforzada y chapa antidesgaste para el entorno marino

La combinación de agua salada, arena y roca es de las más exigentes para un pulpo. El lodo marino arrastra partículas abrasivas, la roca golpea la estructura en cada ciclo y la salinidad ataca cualquier superficie expuesta.

Por eso hemos reforzado la estructura e incorporado numerosas piezas de chapa antidesgaste en las zonas que más sufren. Estas piezas protegen el cuerpo principal, absorben el desgaste y prolongan la durabilidad del equipo en servicio continuo en costa.

Como en todos nuestros equipos, el pulpo ha pasado por el banco de pruebas hidráulico de Stemm antes de su expedición.

Cuándo elegir un pulpo hidráulico frente a uno electrohidráulico

La elección depende sobre todo de la grúa. Si la grúa ya dispone de un circuito hidráulico con caudal y presión suficientes, un pulpo hidráulico aprovecha esa potencia y simplifica el equipo. Si la grúa solo ofrece cable y alimentación eléctrica, la opción es un pulpo electrohidráulico con su propio grupo integrado.En ambos casos diseñamos la geometría de las conchas o garras según el material y el entorno de trabajo.

Stemm, fabricante de pulpos hidráulicos y electrohidráulicos

En Stemm diseñamos y fabricamos cada pulpo a partir de la aplicación real: el material, el entorno y la grúa con la que va a trabajar. Si tienes un proyecto en costa con lodos, rocas o material mixto, puedes obtener una estimación inmediata en nuestro configurador online o contactar con nuestro equipo técnico.